Un espacio para parar, escucharse y vivir con intención
Hola, bonita…
Me alegra mucho que hayas llegado hasta aquí 🙂
Soy Sara, fundadora de Fina Collective.
Este espacio nació de mi propio camino de sanación y del amor que mi abuela Fina sembró en mí.
Una vez me dijo que nunca dejara de cuidar a las personas como lo hago. Y, de alguna manera, esas palabras se quedaron conmigo.
Con el tiempo, ese cuidado se convirtió en un espacio para mujeres donde bajar el ritmo, reconectar, sentirse sostenidas y simplemente ser.
Un espacio enraizado en la suavidad, la presencia y el poder silencioso de las mujeres cuando se encuentran.
Antes de que Fina Collective tomara forma, yo también estaba buscando el camino de vuelta a mí.
Durante años conviví con depresión, ansiedad y una sensación difícil de explicar.
Sentía que la vida no podía ser solo seguir adelante, cumplir, resistir y llegar al final del día.
Sabía que tenía que haber algo más, así que empecé a buscar.
Y esa búsqueda me llevó mucho más lejos de lo que imaginaba.
En 2017, algo dentro de mí me susurró que necesitaba dejar atrás todo lo conocido.
No fui a Kenia buscando respuestas, simplemente sentí que tenía que ir.
Hice un voluntariado y me encontré viviendo con una familia masái en una pequeña aldea, lejos de todo lo que conocía.
Allí, la vida era más sencilla.
Pasaba los días ayudando en todo lo que podía, compartiendo tiempo con la comunidad local, enseñando, aprendiendo y dando aquello que tenía para dar.
Por primera vez en mucho tiempo, dejé de mirar solo lo que faltaba en mi propia vida.
En su lugar, empecé a conectar con otras personas a través del servicio, la amabilidad y el vínculo humano.
Y aunque entonces no sabía explicarlo, algo dentro de mí empezó a despertar.
Cuando regresé a casa, pensé que las cosas serían diferentes. Pero la vida tiene una forma curiosa de mostrarnos aquello que aún necesita ser sanado.
Los viejos patrones volvieron, y las preguntas seguían ahí. Y, a pesar de todo lo que había vivido, seguía sintiéndome perdida.
Ya no lograba encontrar mi lugar en la vida que había dejado atrás.
Entonces la vida golpeó aún más fuerte, perdí a mi abuela, Fina. Y poco después, el mundo se detuvo con la llegada del Covid.
Una vez más, me encontré buscando un lugar firme sobre el que sostenerme.
Unos años después, la vida me llevó de vuelta a Kenia, y, de alguna manera, se sintió como volver a casa.
Por primera vez en mucho tiempo, dejé de correr.
Empecé a vivir a otro ritmo, siguiendo el pulso de los días en lugar de perseguir siempre lo siguiente.
Encontré alegría en los momentos más simples. Caminar descalza. Conversaciones largas. El mar.
Los atardeceres. Comidas compartidas.
Esos momentos que te recuerdan lo que significa estar verdaderamente viva.
Poco a poco, empecé a reconectar con la mujer que siempre había sido, debajo de la depresión, las expectativas y el ruido.
Después de encontrarme con el yoga en Kenia, algo dentro de mí quiso entender más.
Sentía curiosidad por lo que la práctica estaba despertando en mí más allá del movimiento físico.
¿Por qué me sentía más presente?
¿Por qué me sentía más cerca de mí misma?
¿Cómo algo tan sencillo podía sentirse tan profundo?
Así que seguí esa curiosidad hasta Rishikesh, India, la cuna del yoga. Fue allí donde empecé a comprender que el yoga nunca había sido solo una práctica física.
Era respiración, presencia, autoconocimiento, una forma de escuchar, una forma de recordar quién eres.
Pero quizá el mayor regalo que encontré allí no fue el yoga. Fueron las mujeres.
Mujeres viviendo desde su esencia.
Mujeres que me vieron, me escucharon y me sostuvieron.
Mujeres que lloraron conmigo, me acompañaron y me animaron a seguir adelante cuando yo misma dudaba de mí.
Por primera vez, experimenté de verdad lo que puede suceder cuando las mujeres se unen, no para competir, sino para apoyarse mutuamente.
Fue allí donde se plantó una semilla.Y poco a poco, esa semilla fue creciendo hasta convertirse en lo que hoy es Fina Collective.
Mi forma de acompañar nace tanto de mi formación profesional como de mi propia experiencia de vida.
Antes de encontrarme con el yoga, estudié Nutrición y me formé como profesora de Biología, desarrollando una profunda curiosidad por el cuerpo humano, la salud y el bienestar.
Más adelante, esa misma curiosidad me llevó a Rishikesh, India, donde completé mi formación de 500 horas como profesora de Ashtanga-Vinyasa Yoga, además de una formación especializada en yoga prenatal y postnatal.
Hoy sigo profundizando en el estudio de la meditación y el pranayama, explorando la conexión entre la respiración, la presencia y el sistema nervioso.
Todo lo que comparto a través de Fina Collective es una invitación a unir ciencia, sabiduría, movimiento y experiencia vivida de una forma cercana, humana y accesible.
A lo largo del camino, conocí a mujeres extraordinarias. Algunas se quedaron durante años, otras cruzaron mi vida solo durante una etapa.
Cada una de ellas me devolvió una parte de mí que había olvidado, mi fuerza, mi suavidad, mi valentía, mi voz.
Me vieron antes de que yo pudiera verme del todo, me sostuvieron en momentos de ruptura, incertidumbre, crecimiento y transformación.
Este espacio también existe gracias a ellas, porque ninguna de nosotras está destinada a recorrer este camino sola.
LUDO
MARGOT
SOFIA
ROSHNI
NISHA
LEKHANA
RUKMINI
VANESA
EVELIN
IAIA
MAMA
TÍA
ÁGUEDA
ROCÍO
MKASI
MARY
MARY STONE
BLUE
CARMEN
AYA
KLAUDIA
TERESA
RAQUEL CERÁMICA
CARLA
ANA CARDONA
ESTHER
ANA SALES
SOFIA
SOFIA
SOFIA
Durante mucho tiempo pensé que sanar era algo que tenía que hacer sola. Creía que tenía que ser lo suficientemente fuerte, lo suficientemente clara, lo suficientemente preparada.
Pero una y otra vez, la vida me mostró algo distinto.
Algunos de los cambios más profundos de mi vida sucedieron en presencia de otras mujeres, no porque ellas tuvieran las respuestas para mí, sino porque crearon espacios donde por fin pude escucharme.
Espacios donde no tenía que actuar, donde podía suavizarme, donde podía ser honesta, donde podía romperme un poco y, aun así, sentirme sostenida.
A través de esas mujeres, empecé a entender el tipo de espacio que quería crear, un espacio donde las mujeres puedan volver a sí mismas. No desde la presión, ni desde la perfección, sino desde la presencia, la suavidad, el movimiento, la respiración y la conexión.
Por eso Fina Collective es un espacio para mujeres, porque sé lo que puede ocurrir cuando una mujer se siente verdaderamente vista.
Y porque creo que toda mujer merece recordar que no tiene que recorrer el camino de la vida sola.
¿Por qué Fina?
Fina era mi abuela.
Tenía una forma de estar con las personas que hacía que te sintieras en calma casi sin darse cuenta, no tenías que explicar demasiado.
Simplemente te sentías segura a su lado, ella me enseñó una forma de amor silenciosa, presente y constante. De esas que escuchan que se quedan, que no necesitan demostrar nada.
Fina Collective nace de ahí, de lo que ella me mostró, y de lo que más tarde comprendí que yo también necesitaba en mi propia vida.
De muchas maneras, esta es mi forma de honrarla y de llevar una pequeña parte de lo que ella fue a todo lo que creo.
No necesitas tenerlo todo resuelto.
No necesitas ser nada más que quien eres en este momento.
Fina Collective es un espacio para volver a tu cuerpo, a tu suavidad, a tu verdad y a esa sabiduría silenciosa que siempre ha vivido dentro de ti.